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sábado, 11 de septiembre de 2010

SARTRE ESCRIBIÓ


Una frase brotó del fondo de la garganta de Lord Oscar O'Bentley, envuelta en un curioso zumbido:

-Sartre escribió: Hay hombres que, cuando se encuentran solos, se duermen. Tú, Frederick, te dormirías sobre la revista y no por sentirte cansado,sino sencillamente por aburrimiento. Aún iré más lejos en mis apreciaciones: tu caso, Frederick -lo señaló con un dedo como apuntándolo con una lupara-, es peor, si cabe; eres de esas personas que mueren cuando les invade la soledad.




(El suplente del suplente - Xavier Calicó; Quatro, Ed. Folio: Barcelona, 2006)

jueves, 11 de junio de 2009

MEMORIAS DE ÁFRICA


¿Has leído Memorias de África?


-¿De Karen Blixen? No.


-Bien, pues hay un poema que no recuerdo exactamente pero que me impresionó. -William Wellesley dirigió la mirada hacia el ventanal y la dejó vagar por encima de los taxis y los transeúntes hasta perderse más allá del cielo plomizo, más allá aún del lugar secreto donde los copos de nieve toman forma. Y cuando alcanzó ese mundo fuera del mundo, continuó muy despacio-:
Escucha, empieza así: Conozco una canción de África que habla de la jirafa y de la luna descansando sobre su lomo, de los surcos de los campos de cultivo y de las caras sudorosas de los recolectores de café. Y entonces la Blixen cambia de dirección para preguntar ahora algo que le interesa mucho más: ¿Acaso conoce África una canción que hable de mí? Yo, en esta frase no aprecio egocentrismo, sólo un deseo íntimo de ser recordada...



(El suplente del suplente - Xavier Calicó; Quatro, Ed. Folio: Barcelona, 2006)

jueves, 14 de mayo de 2009

UN POEMA DE HORACIO


Entonces ocurrió algo que Wellesley no olvidaría en mucho tiempo: mientras los rasgos de Laura Cotton comenzaban a hundirse en una profunda calma, iba levantando lentamente la mano derecha hacia la cabeza de él para detenerla a pocos centímetros de su pelo, sin acariciarlo apenas. William, desconcertado, no la detuvo ni apenas se movió, a pesar de captar toda la tensión que le transmitía ella, una fuerza que no provenía de la locura, sino de la convicción. Y cuando Laura Cotton entreabrió los labios para recitar los versos de un poema de Horacio se produjo el milagro, pues las palabras volaron sueltas, como si sonasen sin ser pronunciadas:
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-Ante esa joven cabeza laureada, contemplarán tu cuerpo inerte y descubrirán en los rizos de tu pelo una guirnalda aún sin marchitar.

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(El suplente del suplente - Xavier Calicó; Quatro, Ed. Folio: Barcelona, 2006)

jueves, 12 de febrero de 2009

CON ALGÚN VERSO DE DYLAN THOMAS


Al acabar la reunión, forzaba largos paseos por las calles y si la muchacha de turno era de ideas simples, William intercalaba en la conversación detalles anécdoticos, tales como "los primeros Oscars se entregaron en 1931, en el comedor del Baltmore Hotel de Hollywood, por Douglas Fairbanks ante sólo doscientos invitados"; y si las chicas tenían pretensiones intelectualoides, él sazonaba la charla con algún verso de Dylan Thomas: La fuerza que a través de la verde espoleta empuja a la flor, empuja tus verdes años; la que marchita la raíz del árbol es la que me destruye. Y yo estoy mudo para decirle a la joven hierba que la misma fiebre invernal dobla mi juventud, mientras esbozaba aquella sonrisa perenne, no de burla sino de complicidad.


(El suplente del suplente - Xavier Calicó; Quatro, Ed. Folio: Barcelona, 2006)

jueves, 1 de enero de 2009

EL LARGO ADIÓS



-¿A ver? -y arrebatándole el libro, se caló las gafas que colgaban de una fina cadena sobre su pecho-. ¿El largo adiós? ¿Raymond Chandler? No lo conozco. ¿Es de aventuras? Mis gustos literarios son muy sencillos, se inclinan por los relatos melancólicos, de amor, pero con un final trágico al estilo de Lo que el viento se llevó. -Abrió entonces la obra de Chandler y leyó el primer párrafo que se expuso a sus ojos-: Pasar la noche en vela es para mí tan raro como encontrar un cartero gordo y de no ser por aquel pestilente olor, habría agarrado una botella y me habría emborrachado. -Tía Patricia alzó la vista un tanto demudada y le devolvió la novela-. Interesante, muy interesante... con un estilo directo, duro.



(El suplente del suplente - Xavier Calicó; Quatro, Ed. Folio: Barcelona, 2006)